Saturday, November 05, 2016

Monday, June 27, 2011

ARTÍCULO/CRÍTICA

 
     Artículo/crítica por el Prof. Maikel Ramírez sobre mi poesía. Publicado en el diario "El Periodiquito" el día 25/06/2011. Se le agradece con todo el Rock&Roll respectivo. Para leer el artículo, dale clic a la imagen. Luego, al abrirse, dale clic de nuevo a la imagen. Así la verás grande y es fácil de leer.

Tuesday, February 15, 2011

Pasaporte


Bésame
…….y dime………que el escape ya viene.
Cálmame
…….y susúrrameque todo va a estar bien.

Bésame
y destierra la miseria,
los temblores,
las lesiones,
los vómitos,
los tormentos de los ahogos….y de los dolores.

Bésame,
………..séllame el pasaporte con tus labios,
................................................................ponme en la mano dos monedas
................................................................para que Caronte no me de problemas,
………..y pásame 500cc de cloruro de potasio.

º
imagen por RedNihao en http://www.deviantart.com/

Thursday, December 16, 2010

S.T.


Vivo en paz
....................entre tus muslos.
En su cumbre
....................está mi hogar.


º
imagen por SabrielLuna en www. deviantart.com

Tuesday, November 23, 2010

Demasiadas carreteras (OD roads)


Después de andar demasiadas carreteras,
…………………....más de las que no debiste,
se quebró tu sonrisa,
se vaporizó tu risa,
…………………..mientras te retorcías
…………………..como sietecueros con sal.

El neón morado
....... quedó regado,
………………….solo,
cual vómito psicodélico,
volviendo fluorescente
las burbujas de baba
y a tu muñeco de tiza
…………………...contorsionado en la pista.

Chama, ¿qué hiciste?
¡Demasiadas carreteras!

º
imagen por geolium [editada por gerardo carvajal] www.devianart.com

Monday, October 18, 2010

Experimento


Quisiera pasar un día
……reaccionando de carajazo
para ver qué pasa,
para ver en qué para todo.
Sólo un experimento.
…………...Lo siento,
………………creo que todo se iría a la mierda,
………………allá, a una sima en sarisariñama una parte,
………………y la otra, a la fosa de las marianas.

Las cosas duran [deberían]
hasta que llega la obstinación.
Y, obstinado,
……………..realmente obstinado,
sólo queda una cura;
destruir y borrar.
º
imagen por aCc en www.devianart.com [intervenida por gerardo carvajal]

Monday, September 06, 2010

Vidrios


Tanto invocar al rock n’ roll
a veces llega
--------------------con toda su arrogancia
--------------------------------hijodeputismo
--------------------y actitud pendenciera.

Quiebro las botellas en la noche.
No te bajo las estrellas,
-------------------------------sino que te las tiro en el suelo,
seducido, embriagado, poseído,
maldito
por Santa Teresa.

Tomo los vidrios,
-------------------------demente,
te corto el corazón.
Lloras.
Grito.
Cierras las puertas.
Renuncio a mi mente.
Pero vienes y duermes
------------------------------junto a mí, amor.

En la mañana se va todo,
---------------------------------todo el rock n’ roll,
sólo queda la línea de bajo
---------------------------------retumbándome en la frente,
los cortes en mis manos,
y una pila de recuerdos
escritos agitadamente
-----------------------------en una pared de cal
que se lavó mientras dormía.
Veo los vidrios,
-----------------------,llenos de tu sangre, sobre el colchón,
---------------------,regados entre nosotros,
quiero rajarme la lengua y
abrirme las muñecas,
-----------------------------pero soy muy cobarde
-----------------------------para estar muerto sin ti.
Entonces los tiro al piso
-------------------------------y me arrodillo sobre ellos
para suplicar[te] perdón
ante ti, mi santa,
mi verdadera santa,
llorando mis lágrimas de ron.

º
imagen por FINIFEATURES en www.deviantart.com

Tuesday, August 10, 2010

Cianosis


..... Las pupilas de Vanessa dilatándose y el grito hacia adentro ahogado hasta que le rompió la tráquea serían lo último que le pasaría por la mente. Ahora eran sus pupilas las que se dilataban, y los chorros de saliva espesa con rastros de sangre, que le salían en borbotones cada vez más secos con la tos, le bajaban por los lados de la boca (ya morada). Estaba viendo hacia el techo, la nuca arqueada despegándose del piso, la lengua afuera, una mano en el pecho y la otra tratando de agarrar el aire para empujarlo a sus pulmones.
..... Y no hubo más tos. Sus ojos eran un gran abismo negro de borde verde. La mosca rodó desde su garganta hasta el suelo envuelta en baba, con las alas y las patas pegadas. Ahí, luego de un momento, se movió, subió hasta su boca… y voló.


º
imagen por CinderellasCorpse en www.deviantart.com

Sunday, May 30, 2010

Dosis


Necesito que vengas con tus caricias
a retorcer este trapo,
..........................a espantar escalofríos
....................................................y estornudos,
.......a ser acetaminofén y diazepam.
Esta noche necesito dormir
y, para variar,
................sería más fácil..........con un shot de ti.


º
imagen por pacifier (www.deviantart.com)

Wednesday, February 10, 2010

Got


I like your small breasts
……………………………………(hell, you know I like ‘em!)
I like your shy cheeks,
I like your guitar waist,
I like your luscious curls,
I like your dazzling eyes,
I like your heavenly lips,
I like your silky thighs,
I like your sui generis taste,
I like your divine scent,
I like your stylish cheekbones,
I like your celestial tush.
But, baby, baby, baby…
…………………………………….baby, I LOVE you.


º
imagen por andi arias (editada por gerardo carvajal)

Friday, February 05, 2010

(Tu) dieta


Que se te partan las muelas
..................................de la arrechera
pero,
....eso sí,
después no pretendas
........................comer carne.
Te toca monte
.................licuado.
El sabor de la sangre
........................está reservado.
Y sí,
....te han reventado la jeta,
pero esa sapidez
..................no te la has ganado.
Así que
lo que te toca es monte,
monte amargo
.............licuado.


º
imagen de SevdaCicegi (www.deviantart.com)

Monday, January 18, 2010

Espoleta fuera (escoge tú si es cuento o poema)


....................................................................................................Escrito en el celular

Respira,
………....respira;
……………..…..respira y no veas.
Córtate la punta de la lengua
…………………………..........……o hazte una lobotomía.
No saber
y
No decir
no son lo mismo.
……...…Para la conciencia
……...…no hay escapismo.
Espoleta fuera,
…………….....…dedos sobre disparador,
salen gotas de sudor.
Corren vueltas de agujas,
………………........………….360º, 720º, 1080º…
………………........………….sincopadas con diástole y sístole…
¡Córtate la punta de la lengua
………………………...........……...o hazte una lobotomía!
.
.
.
.
.
.
.
.
y
luego…
BUM!......Ya no se aguantó.



º
imagen por CTone03 en www.photobuket.com

Thursday, November 12, 2009

Ayúdame a pasar la noche (lullaby)


Hazte asesina hoy,
……………........……líate, princesa perdición,
…………............…..y préndete en candela.
………Deja que te fume;
………envenéname con tu nube........de humo,
…………………….........……...perfume tóxico,
………quema mis dedos
…….......…………………… y mi lengua,
que tu carne arda
con la mía
y nos volvamos,
atizados,
una pila de ceniza.

Reconócete diosa,
………....…....declárate diosa.
Haz que tus flujos
se vuelvan vino,
…………......……...ponme la copa
…………......……...en la boca
…………......……...para beber tu blasfemia,
y emborráchame,
condenados,
con tu pecado.

Cambia de forma esta noche, nena,
pero sólo de forma,
porque vicio…..…...ya eres.
º
imagen por Pantoja (www.devianart.com)

Saturday, October 03, 2009

s.t.


Hoy es día de no escribir,
de no hacer.
Noche de no decir,
de beber
……....…..y morir.


Pero soy un necio,
………………….niño tremendo,
…………………..…….malcriado,
no obedezco;
entonces escribo,
………....…hago,
….….....…digo,
..………....bebo –porque quiero–,
..…......….vivo.
y me río
……….....de todo.

¡ROCK!



º
Imagen por bass_invador (http://www.deviantart.com/)

Saturday, September 19, 2009

Peste


I

Cuerpos putrefactos,
………..pestilentes,
se mueven con un andar
………..decadente
y aun ágil.

Caminan encorvados
entre la gente,
pero no todos los reconocen,
……no todos los huelen;
se ven erguidos,
impecables, vestidos con trajes elegantes,
…………………………………………...pero con pies y manos
…………………………………………...llenos de barro y pus con sangre.
Su efluvio es a tinta
………………….sobre papel especial codificado:
………………….las verdaderas feromonas,
……………………………………………..el aroma del diablo,
……………………..que igual abren puertas así como abren piernas,
……………………..que fecundan, más de lo que crees, puñaladas traperas,
……………………..estrellan balas en sienes –auto inflingidas o en entrega expresa–,
……………………..tapian oídos, clausuran bocas, cosen párpados y cortan lenguas.

Van con las fauces abiertas,
……………………………colmillos listos,
chorreando baba……virulenta.
…………….Te muerden en el cuello
…………….mientras te están cogiendo
…………….y chupándote la vida
…………….sin que te des cuenta.

Son dioses del disfraz,
maestros del perfume
y expertos del destello.

Pero el martillo siempre cae sobre los dedos
que sostienen al clavo que castiga.
Te lo juro por todos sus muertos,
morirán rogando su muerte,
vueltos locos por la suerte
que sufren los perseguidos
por Tisífone, Megera y Alecto.


º

imagen por Cosmiksquirel (www.deviantart.com)

Tuesday, September 01, 2009

Anatomía


Claro que reconozco sus labios
con el sabor que tienen;
de vainilla, tequila, …
…..cigarro…
…..trazas de fruta
………............……y pasiones podridas,
….miel, hiel.

…………….Y ese aliento
……………………..lleno de noches con amaneceres,
……………………..macerado en aquellos licores,
……………………..con buqué de marihuana;
………………..exhalaciones peregrinas
…………………………………………..que apenas se detienen
………………..y gemidos vacíos
………………….atestiguados por una cama,
…………………………………………………..........cualquiera… donde sea.

Esos ojos son suyos,
sus pantallas caóticas
con caras que se superponen
a una velocidad frenética,
…………………………............a un paso que sobreCoge
así como lo hace ella.
………Tiene sus vitrales empañados
………con (dedo en la boca, falange mordida) una inocencia fingida,
……………………….…….…………………................una lascivia forzada,
……………………….…….…………………................una complacencia hipócrita,
……………………….…….…………………................una lagrima amarrada,
……………………….…….…………………................y una existencia jodida.

Su piel–trampa, que brilla,
………………....es una tenería,
donde cueros en cueros vienen y van;
con la misma carrera
………………..............que el saxo santo del santo Charlie respira,
y como el santo Charlie hacía con su santo saxo,
ella improvisa sobre la melodía que le traiga el manto
del gato travieso de la drogadicta Alicia.
Y sus poros trabajan sobre tiempo
……………………………………............dando sudor (y recibiendo)
para enfriar esa dermis curtida
en funciones continuas sin marquesina.

En su centro……..es una colección imperfecta de humores
…………………………………………….que se hacen un cóctel
…………………………………………….mientras pasa la noche
con la agitación incesante de sus caderas
en el desfile punzante de surtidores–removedores
…………………………………………….dentro de sus cimientos expertos.
Son sus cuatro pliegues benditos,
…………….......…fuente de su esencia maldita;
…………….......…seductora y maldita,
………que son el cementerio donde la vileza de cada entierro
…………………………………………………….............…le va robando la vida,
que son los bordes de la copa de un festival de secreciones
……………………………………………………….............….y ninguna amnistía.

Claro que sé quién es;
sólo los labios,
sólo el aliento,
sólo los ojos,
sólo la piel
y sólo los cimientos
de una puta
pueden ser tanto a la vez.
º

Imagen por Kakurell (www.deviantart.com)

Thursday, August 13, 2009

Verídico (esto no es un poema, es un reporte)


Había un calendario. Tenía fotos de escritores por mes. En ese mes, no recuerdo cuál, estaba Mario.
­­­­­
– Mario Benedetti – dije al tiempo que señalaba al calendario.
– ¿Ah? – respondió la prof.esional.
– Mario Benedetti – repetí.
– ¿Quién?
– ¡¿Quién?!
– ¿Quién?
– El escritor – dije.
– ¿Ah?
– En el calendario, ese señor es Mario Benedetti, un escritor uruguayo.

¡Y era la foto que todos conocen!, como la de Poe.
¡No joda!
º

imagen por fernandolleracartoons (www.fernandolleracartoons.com)

Tuesday, July 28, 2009

Paradoja


Está incompleto.
Le faltan tus piernas,
…………...tus nalgas,
…………...tus senos
…………...tu aliento...
.......................en mi cuello.

Es un espacio mutilado
………………………...........y aun muy grande
en la ausencia de tus brazos cuando te atas mi cuerpo,
de los sonidos que haces cuando estás durmiendo
y de la paz de cuatro tobillos cruzados.

Este colchón está incompleto
y le sobra tanto espacio.


º
imagen por jardel182 (editada) (http://www.devianart.com/)

Tuesday, July 21, 2009

Sinfín


...............................................................“Cuando el juez no puede castigar, acaba por unirse al culpable.”
...................................................................................................................................(Goethe. “El Fausto”)


Una vuelta, otra vuelta y otra vuelta y otra más
……………………………….....…(no es Desorden Público,
……………………………….....…es una dinámica perversa
……………………………….....…en acción)
... y cuando diga "lo dije" será peor;
no va a servir de nada porque pasará de nuevo,
………………………………………………......................de nuevo,
………………………………………………...........................…………de nuevo...
como ver girar en el aire un tornillo sinfín.

Hasta que decida(s) cerrar los ojos,
y luego,
dejarlo caer,
porque,
………...hey, tú,
debes haber escuchado:
it takes two to tango.


º
Imagen por macrophoton (www.deviantart.com)

Thursday, July 09, 2009

nomimporta


Llueve;
…….......las gotas latiguean mis ojos,
…...…....me enchumban la franela,
…...…....amenazan con darme fiebre,
…….......irritar mi garganta
…….......y joderme las noches con estornudos, ahogos
…...…....y huesos que craquean.
…......Y con darme una infección
…......que me destroce los pies por meses,
……...................…………………………………….me deje sin uñas para siempre
…......cortesía de la mezcla nauseabunda
…......de quién sabe qué mierda
…......que es ese barro.

Pero de eso no me percato;
…………............………………...llueve
……………………............……...y te amo.



º
imagen por raquel valente (www.deviantart.com)

Monday, June 08, 2009

Convulsión(es) espléndida(s)

La redundancia de la lengua
en el centro de su tierra,
un anuncio de cataclismo
que se cumple preciso;
……………………...…...inundación,
………………………....................temblores,
………………………......maremoto,
………………………....................terremotos,
explosiones decadentes
entre sonidos estridentes
………………………....de frecuencias altas,
y ráfagas momentáneas
de brisas eufóricas… alteradas.

Un espacio temporal
de revelación en agitación,
de ceguera…
……………...y de insectos
……………...en franca procesión.

Luego, todo baja;
…………….........las aguas se retiran,
…………….........otras quedan regadas;
el aroma del cataclismo
en la atmósfera perfumada,
……………...............y una menguante de esmalte
……………...............que aparece furtiva
……………...............sea la noche, sea la tarde
……………...............o sea la mañana.
El regreso de la calma,
…………….................espasmos remanentes,
a su tierra agitada.



º
imagen por VisualOrgasmClub (www.deviantart.com)

Wednesday, May 13, 2009

Unos versos para Isabella


Con un pocillo de café negro
te digo…

… bienvenida, beba,
con tu saco invisible de dudas
que en realidad son esperanzas,
……..que se dibujan en las trazas
……..de las medias lunas en sus caras.

… que en medio de este desorden
tu llanto en la mañana,
……………………….........en la noche,
…………………………………….............cuando sea,
hará que la vida de todos
de alguna manera se acomode.

…, sin ánimos de asustarte,
…....que vienes a esta piedra
……………………………..............que se ahoga en un espiral de caos
pero que ellos, tu gente,
te van a cuidar
……….....defender
……….....querer
y, sobre todo,
……….....amar,
………………......y, si le dan el chance,
………………......este extraño también lo hará.

… que creas en un ángel
…………………………..........(porque lo tienes)
al que no le verás las alas,
tampoco la aureola,
pero que por ti volará,
………………........sudará,
………………........llorará,
………………........brillará;

se llama mamá.

… que eres eso, Isabella;
ESPERANZA,
porque has puesto nudos
en más de una garganta
………………………............(incluso en una
………………………............de las más inesperadas),
ante el momento de tu llegada;
magdalenas que corren
……………………….........llenas de deseos,
……………………….........llenas de fuerza,
…………………………..................mucho amor
……………………….........y ganas renovadas,
y eso, carajita,
eso no es pendejada.

Bienvenida, Isabella;
unos versos para ti y tu saco de ESPERANZA.

º

Imagen de OrYarimi (modificada) (www.deviantart.com)

Tuesday, May 05, 2009

Sonrísa frappé


Me sacaste de ritmo,
se me abrió la boca
y metiste mariposas
…………………….traviesas, inquietas,
detrás de mi ombligo.

Nunca me habían escrito nada,
………………….mucho menos así;
… bueno,
carticas de adolescentes,
…………………...pero eso, hasta ahí;
lugares comunes decentes
………………………sólo eso, hasta ahí;
unas letras así
no,
………………………nunca para mí.
Sí lo entendí,
sí;
sí me coñaceó,
sí;
sí, pues; sí.

Un caramelo de menta,
una bocanada de eucalipto,
un soplido en la nariz para que ese barro latiera
que pegué en mi pared
y que fue como pude
darte una respuesta.
Llegaste.
………......Entraste.
………………….........Te quedaste.
………………………………...............Me quedé.

Y ahora tengo una dentera perenne,
…………………………...bendita, sabrosa
por esta sonrísa frappé
hija de tu si.vienes,
cincelada con pensamientos verdes,
delatora de mi vulnerabilidad,
delatora de mi nuevo ritmo,
……………y de las mariposas traviesas e inquietas
…………………...que metiste detrás de mi ombligo.



º
imagen de berniethegiraffe (www.deviantart.com) (modificada).

Thursday, April 23, 2009

Botones (tus)











Ya te amo,
ahora quiero
................empezar a conocerte.





imagen de cosfrog (www.deviantart.com)

Monday, April 13, 2009

doce: cero cero


¿Has sentido que se te cierra la garganta?,
¿que el aire se vuelve aceite primero y clavos luego?,
¿que el pecho se te quiebra sordo y seco?,
¿que el cerebro se te vuelve miel
….......y la piel bachacos?,
¿que la saliva es savia de zábila
………….y el aliento un cuarzo
……………………………………….....serrado… ahogándote… y desgarrándote?,
¿qué la vida se envuelve en una bruma púrpura
.........y lo bello, por bello, es perverso;
.........y lo bueno, por bueno, es perverso;
.........y lo gozoso, por gozoso, es perverso;
.........y lo alegre, por alegre, es perverso;
.........y lo sabroso, por sabroso, es perverso;
.........y lo divino, por divino, es perverso;
.........y es perverso por no ser eterno?

Doce plans y sucesión de tic-tacs,
sentencias a segundo que te muelen la vida con vidrio
……………………………....desangrando tu felicidad
.........................................................tu gloria
...........................................................tu idilio
…………………………………………………………...........................para llevarte,
…………………………………………………………………………................................a segundo,
……………………………………………………………............a la miseria.
O el peso de una aguja que hace doblar una campana,
te sangra los oídos mientras te sacude los nervios
y te revienta las muelas
……………………….............con una cachetada de realidad instantánea.

Que todo lo que comienza eventualmente termina,
que el futuro no se conoce y el presente es la vida.
No es una revelación lo que ya se sabe
pero
hay una llama perpetua, indolente
que quema aforismos, axiomas y tecnicismos;
que te lanza un tizón rojo en el ojo
para despertarte, junto con los doce plans
… y tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac



º
Imagen por virtualdesign (www.deviantart.com)

Thursday, March 26, 2009

Soledad salada



.

.
.
.
.
.
.
.
.
.
. Te extraño un Pacífico
............y un Atlántico.


Friday, March 20, 2009

Baila, nena; baila


Sabes que eres divina,
………………………..........sí que lo sabes.

Metamorfosea melodías en vaivenes de tu cabeza,
……………….....cadencias en elipses que tracen de tus caderas,
……………….....progresiones en resurrecciones de tus brazos sueltos,
……………….....y armonías en serpenteos lascivos de tu cuerpo.

Un saxofón ardiendo…
un trombón lamiendo…
una batería que acaricia…
una trompeta que alarida...
un bajo susurrando…
un piano humeando…

……………...............Entre siluetas de morales perdidas,
……………….............vapores de licores ámbar,
……………….............niebla de tabaco sureño,
……………….............y sombras sigilosas de escorpiones y víboras...

Baila, nena; baila.
Regálame un baile, nena,
…………………………...........que avergüence al propio Marqués,
……………..........que haga que se quemen dos ciudades,
………………........que haga enterrar vivas a las vestales,
………………………………….................que me arrebate la lucidez...


…………………………………................ y que nos condene al purgatorio.

º
imagen de X Core Sarah (www.deviantart.com)

Friday, March 13, 2009

Hey, girl

for Gaby

Mickey n’ Mallory,
Paris n’ Helen,
Pierre n’ Marie,
Paul n’ Linda,
Odysseus n’ Penelope,
Florentino n’ Fermina,
Johnny n’ June,
Paolo n’ Francesca,
Fernando n’ Isabel,
Romeo n’ Juliet,
Simón n’ Manuela,
Jim n’ Pam,
Lancelot n’ Guinevere,
Juan n’ Evita,
Robin n’ Marian,
........................

Come with me, baby;
we will die, maybe.
But, let’s take over the world,
let’s rock n’ roll.

º
Imagen de ngominhhan (www.deviantart.com)

Monday, March 02, 2009

Nadie sabe


Despertador.
Baño.
Ropa.
Café.
Empanadas.
Bolso.
Caminata.
Autobús.
Audífonos.
MP3.
Hacinamiento.
Avenida.
Semáforo.
Frenazo.
¡Pum!
¡Crash!
Vidrios.
Sangre.
Tripas.
"¡Coño!"
Negro.
Desmayo.
Paro.
Chau.

º

Thursday, February 19, 2009

Mea Culpa (haz lo malo)


….Sólo pensarlo te desata una espiral de temores.

….Yo también quiero tener sexo y luego quedarme en la cama,
durmiendo sin estar pendiente de nada,

….levantarme cuando sea que me levante
y escribir algo para reventarse los dedos en una moledora de carne
mientras te cagas de la risa,

….regresar a mi cuarto y no encontrar ahí a mi chica,
que me sorprenda saliendo de la nada y estar de nuevo con ella sin cruzar una palabra,

….desayunar un trago de ron y dos cigarrillos, semidesnudo… desnudo,
escuchando a John Lee Hooker, pegado en la cocina hasta nuevo aviso,
hasta que algo despunte… y me importe… o no,

….ver televisión por horas tirado en el piso o en un mueble o en mi cama,
pensando nada, esperando nada, sintiendo todo, pensando nada,

….almorzar una bolsa de esos nachos de anime o chips de lo que sea
con alguna crema vieja que saque de la nevera y un vaso de gaseosa rebosado y mal lavado,

….oler a cigarro, alcohol, café, su sudor, el mío,
y no bañarme; que el aire enrarecido de mi atmósfera sea mi delator y mi testigo,

….leer poesía con ella, abrazados, en cueros,
y que nos besemos de a ratos y hagamos el amor después de un verso envenenado,

….pintar una tela gigantesca mientras nos fundimos, somos uno,
con manchas que sean sus nalgas y lamparones que sean mis dones,
líneas de felicidad eventual que realmente sean tremores
......................................................................memorables,

….dejar el celular perdido, que la reja y el timbre se revienten y el teléfono también,
las luces apagadas, la música sonando… y todos menos dos a la mierda,

….pasar días hundido en un culto inconciente a Dionisio,
una risa sardónica para los miedos,
………………………………………..............para la vida,
………………………………………..............no para esta;
………………………………………..............para la que nos hacen vivir,

….y, ¿por qué no?, una soga podrida para los pecados.



º
Imagen de JaymeLee (modificada), sugerida por Andi Arias.

Tuesday, February 03, 2009

Feedback



La sal en la herida arde,
quema,
pero,
eventualmente,
la seca.

Deja una buena marca.
Ahí está la cicatriz
para no olvidarla.

Y de vez en cuando,
no siempre,
hay que sangrarla;
los recuerdos no duelen
como las cortadas suelen.

¿Aprendiste?
Espero que sí
.
.
.
ahora ve hacia abajo,
no para que le bajes la cabeza,
sino para que
no te des con esa piedra...
... otra vez.



º

Friday, January 16, 2009

Niña Mujer Fresa Fatal


Ella es una dicotomía divina oculta.

Tres pases de polvos mágicos de colores por su cara, una blusa chic y alhajas aladinescas
dejan para los ojos a quien ella llama “niña fresa”.

Abracadabra…

… línea gruesa en sus párpados, labios marcados, hombros desnudos y abdomen descubierto hasta los huesos de las caderas, que le sostienen el pantalón; de negro y blue jeans, mujer fatal.

Con su velo de maquillaje inexistente, camina y se mueve con la gracia de una gata sobre el borde de una pared con picos de botella. Lo prefiere.
º

Sunday, January 04, 2009

Treinta versos sólo atados por ti


Kilómetros de distancia entre estas líneas y tú.
Aunque salen de un sitio aquí mismito dónde te metiste sin permiso, muchachita.
Tan lejos, horas; más lejos, mi angustia; ni una letra tuya.
Intenso, sí; sí, ¿y?
Entonces te asomas una y una y una y una y una y una vez más.
Muchas para ser pocas.
Contra toda la perra lógica, que me dice que es peligroso.
Con todas la ganas de volarme los dientes y las manos por ti.
Limarme los labios para olvidar los tuyos (sólo por un momento), será.
Es…
Así.
Nunca pude haberlo sabido.

Siete años de convicciones a la mismísima mierda.
Una colección de aforismos borrada.
Lo mejor es que no me importa.
Que arda.
Que duela.
Que queme.
Que corte.
Que golpee.
Que hiera.
Pero que sea.

¿Y si no?, ¿entonces?
¿Lo ahogo en café…
o lo ahogo en alcohol?
¿Lo asfixio en cigarro?
¿Lo emparedo en trabajo?

La espera es un demonio;
eso es lo que sé.

Fuck!

º

Wednesday, November 26, 2008

Ponte las pilas


El problema cuando juegas un juego y finalmente lo juegas es que quizás no te guste que creas que te gustó.

Pasó.

Deja la vaina. ¿Qué?, ¿se te enfermó el ánimo?, ¿no estabas más allá del bien y el mal, pues? Diminuta. Frágil. No te creas que eres tan diferente a mí, o que sientes tan distinto.
Esos ojos torcidos, esa sonrisa escondida, esa pena pendeja, esa distancia forzada, esa ofensión auto impuesta, esa arrechera contigo misma. El demonio de la tentación. El demonio de la moral. Eso. Terror.

¿Cuánto crees que aguante esa pared de papel mojado? Ponte las pilas, muchachita. Ven acá y dame un beso. Ah bueno.


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Friday, November 21, 2008

Años después


En Julio, cada quién agarró por su lado. Y bueno, él, a dónde lo llevara la brisa; ella ya tenía un rumbo. Absortos en la vida, ya no se volvieron a ver ni a hablar más nunca. Cuándo se encontraron años después en una fuente en Florencia, ella creyó reconocerlo, pero dudó en acercarse porque había olvidado todo de él, menos sus ojos y sus reacciones cítricas hacia quienes no le parecía que se merecieran algo más. Sin embargo, con un descuido premeditado, se paseó frente al viejo del bastón y los lentes negros de pasta que tomaba café negro. Y cuando ya se alejaba con sus pozos verdes rebosados de tristeza, escuchó: “¿Tú no saludas, flaca?”.

Tuesday, November 04, 2008

Al final del día


Un vaso de vodka helado.
Aguaquina, limón, hielo, tú, yo.
La conversación más ligera del día.


Pero cómo pesa.
Pero es de noche.


Maldita tarde aquella.
Treinta llamadas…
… tengo un peo.
Adivina; yo también.


Hacerte reír.
Tan gratificante.
Tan doloroso.

¿Y entonces?
¿Payaso o amante?
¿Talentoso?
Si sólo me tomaras como tomas mis letras… entonces…


All apologies, Yellow ledbetter, Don’t look back in anger, Love me two times, Fake plastic tres.
Otra vodka helada.
Aguaquina, limón, hielo, tú, yo.
Un cigarro.
Tres pepas de ibuprofeno.
Morfina para el alma.
La conversación más ligera del día.


¿Hablamos?
Háblame.
Grítame.
No.
Hablamos.

A mí no me gusta cuando callas…
… porque de verdad estás ausente.
Y me matas.

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Thursday, September 25, 2008

----------------- (una carta)


Casi no podía leer lo escrito en el papel. Es que estaba en muy mal estado. La tinta se había chorreado. Me imagino que fue trabajo de la lluvia que había terminado apenas un rato antes. La misma lluvia que me trajo en la corriente de agua que se había formado entre la acera y el asfalto de la calle esa hoja amuñuñada como una pelotica. Finalmente pude leerla.


“Para ti.

Estoy escribiendo esta carta para no dártela, nunca.

Sí, lo sé; es una real estupidez. Pero qué más podía nacer de algo tan bizarro y perverso como el amor, que te come vivo pero te hace sentir vivo. Y el que te tengo es peor, es droga; me escoñeta y sigo metiéndomela. Cada vez que lo esnifo o me lo inyecto o me lo fumo, me quita un pedazo, y aun así no lo puedo dejar. Además, sin esperanzas de morir, porque la vaina es prometeica.

Lo escuché un montón de veces. Parezco una jodida novela mexicana. ¡Qué patético! Venir a meterme en la cabeza precisamente a la caraja que no puedo tener. ¡Verga, a la que ni siquiera puedo decírselo!

No importa cuántas veces me he puesto a pensar en esto y me he convencido de que voy a dejarme exiliarte de mí, esta paila de plástico hirviendo me cae en el alma cada vez que te veo. Y de paso tener que vivirme esto mudo, mudo y solo. ¿Ves lo que te digo?, es droga.

Yo se que te irías.

Me quedo callado porque me aterra que te alejes de este despojo que soy si abro la boca y te dejo salir para que te escuches cómo estás dentro de mí. Me hela los huesos la idea de estar sin ti que me clavas cuchillos con tus “Yo te quiero” de amiga y tus abrazos de amiga y tus besos de amiga, mientras yo te amo. ¡Coño de la madre! Si sólo pudiera decirte que te amo y así acabar de una vez con este ardor de mierda. Pero no puedo; soy un cobarde.

Soy cobarde. Soy un cobarde.

No soporto si quiera pensarme sin ti, aunque estoy sin ti. Prefiero la lima dándome en los dientes cuando te tengo al lado que el foso frío, oscuro, vacío y muerto que sería tu ausencia.

Todo lo que mato en mi garganta cuando te tengo al frente. Amarte en silencio es una tortura, pero sólo sufren los que están vivos.

Maldita sea.”


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Monday, September 15, 2008

HOY NO


Con los ojos verdes bien abiertos y escondidos debajo de la visera de una gorra deshilachada de pana, la cabeza baja y un paso apurado pero decidido, Pedro había ido camino al edificio que ahora estaba ahí mismo, al cruzar la calle por la que había venido bajando. Se detuvo al lado de una cabina telefónica y levantó al fin la mirada. Observó los cuatro canales de la avenida. Siguió moviendo los ojos hacia arriba hasta que alcanzó a ver donde terminaban los cuarenta y tres pisos más dos terrazas de concreto forrados con espejos de un azul extremadamente oscuro. Pedro tenía las manos metidas en los bolsillos laterales del pantalón y movía sus dedos a una velocidad increíble. Tocaba en su muslo, que hacía de piano, El vuelo del Abejorro al tiempo que repasaba seis veces esos cuarenta y cinco pisos frente a él. Cuando subía la mirada, lo hacía lentamente, pero, cuando venía del cenit hacia el hall de entrada, lo hacía acelerando a 9,8 m/s2. Ahí parado, encogió los hombros y, sin parar por un momento su ejecución maestra en el piano de carne, pensó “La perra parece tan simple…”; la gente pasa caminando, un niño ríe con su mamá, una chica con un gran escote y un jean ajustadísimo provoca silbidos y alguno que otro suspiro, una pareja va agarrada de manos a pesar de los 34ºC a las 2:40 p.m.; una sarta de lugares comunes que hacían que Pedro aumentara frenéticamente el tempo de la pieza que tocaba en su pierna al sentir que la vida se burlaba de él poniéndose una máscara de carita feliz mientras lo sodomizaba.

Cuando al fin Pedro tocó la última nota en su muslo, se sacó las manos de los bolsillos y dejó colgar sus brazos. Sus hombros se fueron arqueando hacia delante y sus ojos quedaron de nuevo escondidos debajo de la visera, que por arriba tenía escrito en tinta negra ‘27’. Su frente empezó a llenarse rápidamente de gotas de sudor y sus pupilas se dilataron un poco a pesar de que el Sol brillaba con el típico fulgor de la hora. Las gotas saladas en la frente de Pedro se volvieron líneas que terminaban desparramadas en sus ojos, tras lo cual ardían enrojecidos. Pero él permanecía ahí inmóvil, desgarbado, con la cabeza gacha. En poco tiempo, sus manos comenzaron a sudar y a temblar con una frecuencia cadente. Pedro las cerró y formó dos rocas con sus puños que en segundos empezó a estrellar contra sus muslos. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…, cuarenta veces y cuarenta veces golpeó sus muslos con sus puños hasta que se detuvo como congelado por el botón de pause de un control remoto. Abrió sus manos y quedó de nuevo con los brazos colgando. Sus ojos verdes permanecieron catalépticos viendo una mancha de mierda de pájaro sobre un papel de caramelo que estaba en el borde de la acera. Cualquier cantidad de zapatos pasaban cerca de ese papel, cerca de Pedro, pero estaban tan ausentes para él como él para ellos. Luego de varias vueltas del segundero, se llevó, perezosas, las manos a la cara después de levantarla. Puso la punta de los dedos en su frente, las palmas en sus cachetes, y las dejó deslizarse hasta que las falanges estiraron hacia abajo la comisura de sus labios. Nuevamente repasó los cuarenta y cinco pisos frente a él de la misma manera: subió la mirada lentamente hasta el tope del edificio y luego bajó acelerando hasta el hall de entrada. Pedro tomó un aliento profundo que le dilató el pecho y luego botó el aire como para apagar una llama. Decidido y listo para cruzar, miró a la izquierda, miró a la derecha, levantó el pie para dar el paso…

‘ring’…, ‘ring’…, ‘ring’…

Pedro se volteó y se quedó mirando la cabina telefónica.

‘ring’…, ‘ring’…

—Aló –contestó.
—Aló. Buenas tardes. Me comunica con José, por favor. Dígale que es Santiago.

La boca de Pedro se torció en una mueca que traducía extrañeza y que le copió, sin saberlo, a su abuela cuando era un niño.

—Esto es un teléfono público. Se equivocó de número –le informó Pedro a Santiago.
—¡¿Un teléfono público?¡… Sí, me equivoqué. Gracias de todas maneras… ¡Un teléfono público! –y el hombre empezó a carcajearse.

Al otro lado de la línea, Pedro escuchó alejarse la risa hasta que desapareció detrás de un tono intermitente. Recostado de la cabina, colgó la llamada con la mano derecha sin quitarse el auricular del oído izquierdo. Inmediatamente, abrió la línea de nuevo y marcó un número al azar en un ejercicio sin sentido, autista, que hacia que sus dedos se movieran sobre el panel de números buscando algo que no sabían qué era. Luego de x cantidad de golpes sobre las teclas, Pedro dejó de marcar tan repentinamente como había dejado de golpear sus puños contra sus muslos minutos antes. Se quedó ahí, de nuevo desconectado, escuchando la nada al otro lado de la línea, pero en un momento se enderezó y abrió los ojos más de lo normal. “¡Verga! (la llamada había empezado a repicar en algún sitio), esta vaina está libre”, dijo. Luego de cuatro repiques, una mujer contestó.

—Aló.
—Aló –respondió él.
—¿Quién es?
—… Pedro.

Un silencio de segundos eternos le produjo a Pedro una ansiedad infinitesimal pero profunda que casi hizo que colgara la llamada para cruzar la calle, mas la voz se dejó escuchar otra vez.

—¿Qué Pedro?
—Disculpa, tú no me conoces.
—Ajá…
—Por lo menos es la voz de una mujer lo que escucho antes de irme –dijo Pedro subiendo el volumen y terminó con un ‘ja’ que sonó sin que abriera su boca.
—¿Y para dónde te vas a ir?
—No se. Nadie sabe en verdad.
—Dichoso. Por lo menos tú te vas para algún lado –dijo la mujer en un tono que mostraba su deseo por la aparente fortuna de Pedro, que se iba a algún lado.
— ¿Ah sí? ¿Te parece?
— ¿Que si me parece? Ay, Pedro –dijo la mujer en medio de un suspiro quejumbroso–. Este teléfono lo tengo hasta que la telefónica se de cuenta que existe.

Hubo otra larga pausa pero ahora Pedro sólo se quedó con el auricular en el oído escuchando la respiración ínfima de la mujer, y sin darse cuenta sincronizó la suya con la de ella. Ambos entraron en una especie de trance inducido y dictado por el ritmo y el volumen de la respiración de la mujer que fueron aumentando hasta el borde de la hiperventilación, y que ella interrumpió repentinamente para hablar de nuevo y evitar sofocarse con aquel furor incauto de exceso de vida.

—¿Sabes?, hoy les di de almuerzo a mis dos hijas espagueti con pura sal; yo no almorcé. Y anoche cenamos agua con papelón –la voz de la mujer se había venido derrumbando y esto último lo dijo entrecortado hasta que finalmente el nudo en su garganta que producía aquello se hizo un llorar.

Pedro guardó silencio mientras al otro lado de la línea se escuchaba el moqueo y el quejido en el llanto de la mujer, como el de un cachorro perdido en la noche; un quejido que finalmente explotó en un grito de dolor que le nació en el vientre y se le llenó en el corazón. Su mandíbula –la de Pedro– empezó a temblar y sus ojos se volvieron pozos.

—Discúlpame. Chao –dijo Pedro con la voz temblorosa.
—No te preocupes –contestó la mujer, que en medio de su sollozar atinó a decir algo más–. Ah, me llamo Ruth… Gracias; tenía que decirle algo a alguien.

Pedro colgó la llamada de nuevo con la mano derecha. Dejó suspendido el auricular en su hombro para secarse los ojos con la otra mano. Su mente estaba absorta, casi hipnotizada por el grito y el lamento de Ruth, que le sonaban incesantemente, unas veces separados, otras mezclados. Luego de casi dos minutos de aquello, comenzó a golpear la cabeza contra la cabina telefónica sin darse cuenta. Mientras hacía esto, empezó a marcar nuevamente sobre el panel de números del aparato.

—Aló –contestó un chamo con una voz macilenta que terminó en una expiración narcótica.

Pedro permaneció callado escuchando por el teléfono el beat de una canción que se oía al fondo y que reconoció, Born Slippy. No se daba cuenta, pero cerraba los ojos, apretaba los dientes y sacudía la cabeza como si de repente se estrellara contra algo, y esto lo hacía al ritmo de ese beat que escuchaba por el teléfono. Después de casi un minuto, el chamo volvió a hablar y sacó a Pedro de su estado.

—¡Coño, aló! ¿Quién carajo llama?
—Tranquilo, pana. Chao.
— ¡Tú sí eres arrecho! Verga, viejo –hubo un silencio corto–. Ah, ya se. Te mandó mi papá a que llamaras a ver qué estoy haciendo.
Pedro no respondió nada pero no colgó la llamada.
—Dile que estoy con dos putas que están bien ricas, metiéndome una bolsa de coca –dijo el chamo en un tono que, más que desvergüenza, era de desesperanza, rabia, venganza–. Ay, sí, no joda. ¿Me va a estar montando vigilancia ahora, ese viejo pajuo’, cuando nunca me paró bolas? ¿Ahora si está cagao’? ¡Que vaya a mamarse un millón de cabezas de güebo!... suéltame, maldita.

Pedro parpadeó y dio un pequeño sacudón a su cabeza cuando el chamo, después de gritar a una de las mujeres que dijo estaban con él, tiró el teléfono para trancar la llamada. Ese golpe sólo hizo volver a Pedro en sí momentáneamente: el instante en el que sonó y el tris mientras dijo “Coño”. Inmediatamente volvió a ese estado miserable y ausente que había tenido desde la mañana. Sin embargo, la violencia de la última conversación lo despertó un poco, y, además, empezó a sentir curiosidad por la cantidad de gente con la que podía hablar desde ahí. Lo único que dejaba notar esto era el movimiento de sus dedos maestros, que se paseaban rápidamente por sobre las teclas del teléfono mientras él contenía la respiración; tocaba una y otra tecla pero no pulsaba ninguna. Finalmente, tomó aire y marcó nueve números. La llamada repicó cinco veces y contestó una mujer.

—Aló.
—Aló.
—¿Quién llama? –preguntó la mujer.
—¿Cómo estás? –preguntó él. La mujer estuvo callada un momento.
—¿Quién es?
—Pedro.
—¡Pedro!, se te escucha la voz rara, no pareces tú.

De inmediato él supo que se trataba de otra persona, que lo habían tomado por otro, pero no le dio importancia. En vez de intimidarse, salió al paso con una excusa barata, inventada al momento, pero que se acomodó perfectamente a lo que le dijo la mujer, como una técnica de aikido.

—Sí, es que tengo la garganta medio inflamada.
—Con razón.
—Sí… –no dijo más.
—¿Qué te pasa?
—No, nada. ¿Cómo estás?
—Bueno, tú sabes… ahí. Apenas hace un mes enterramos a Juan –la mujer calló un momento–. Esto es horrible, Pedro; nadie sabe lo duele enterrar a un hijo…

Pedro se sintió mal, se sintió mal y se sintió estúpido, y no tanto por lo que acababa de escuchar, sino por su tino para lo improbable. De todos los números que pudo haber marcado, él marcó el de una casa donde recién una mamá había perdido a su hijo. Sí, la vida es un arlequín sádico.

—…, pero tengo que aguantármelo, tragarme todo. Menos mal que llamaste, Pedro; coño, coño de la madre –en ese momento, ella empezó con un llanto agazapado, reprimido, profundo–, menos mal que llamaste y tu hermano no está. ¡Ay, mi hijo, Pedro!, ¡ay, ay, ay!. ¿Qué hago?, tu hermano está deshecho, no deja de llorar, llora o se queda lelo, sentado en el mueble con los ojos perdidos y la mano levantada como acariciando la cabeza de Juan, pero él ya no está, Pedro. ¡Ay, Dios mío!, él ya no está, mi hijo ya no está, y no puedo dejarme caer porque se me muere tu hermano también. Ay, ay, mi esposo, chico, mi esposo, tu hermano…

Pedro no sabía que hacer. El dolor de aquella mujer lo llenaba de angustia. Se le revolvían los sentimientos en la barriga. Ella pensaba que hablaba con su cuñado y él no le podía decir que no era él; no se atrevía. Cada vez que la escuchaba lamentarse, se sentía culpable de estar engañándola, pero no se le borraba de la cabeza el “menos mal que llamaste… menos mal que llamaste”. Aquello era tan divino como perverso. La liberación del sufrimiento con el sufrimiento.

—… No sabes la que he tenido que aguantar, Pedro. No hombre, chico, hay que ver lo que es esto. Todo se puede solucionar, pero la muerte… No se suponía que enterrara a mi hijo; ¡no, coño!; era él, era Juan el que tenía que enterrarme a mí. Él un hombre y yo viejita.

La mujer siguió llorando sin decir nada. Lo único que podía escuchar Pedro era el dolor y la impotencia que traducían sus lamentos y su sollozo. Él sólo trancó la llamada suavemente. No le salió voz para decirle nada.

En silencio y con los brazos cruzados, Pedro se quedó parado frente la cabina telefónica, dividido entre hacer otra llamada o cruzar la calle. Se mantuvo por minutos ahí como una estatua, con la mirada clavada en el teléfono, en un entrevero intenso que cualquiera hubiese confundido con una cavilación sobre algún aspecto filosófico de aquel aparato que parecía ser contemplado; o solamente con un idiota viendo un teléfono. Así estuvo Pedro hasta que el chirrido de un frenazo y una suma de gritos que vinieron luego le pusieron de nuevo en el plano de los demás. Instintivamente se volteó hacia el sitio de donde escuchó venir aquel sonido y empezó a caminar hacia allá. Eran unos escasos metros, donde estaba parado un carro en medio de la avenida. Lo primero que vio Pedro fue un hombre de unos cincuenta años, el conductor, que corría descontrolado alrededor del vehículo agarrándose la cabeza con las manos. Al llegar más cerca, vio una pierna temblando que colgaba por encima del guardafango derecho. Justo debajo de la rodilla se asomaban de la carne los huesos con las puntas astilladas, y la sangre empezaba chorrear por la pierna hacia el asfalto. Cuando estuvo más próximo, pudo ver lo demás. El resto del cuerpo hacía espasmos sobre el capó y sangraba a borbotones por la boca, los oídos y la nariz. Pedro se quedó allí mirando, sordo a los gritos que pululaban, impávido, viendo como se extinguía la vida de aquel muchacho. Y finalmente pasó. Después de una larga bocanada de claudicación, cesaron los temblores desordenados cuando el cuerpo se hizo cadáver. Sólo un hilo rojo se movía hasta donde terminaba la cubierta del motor para luego caer ininterrumpido y formar un charco en el pavimento. Pedro se volteó y caminó nuevamente hacia la cabina telefónica. Descolgó y marcó.

Ocho repiques.

—Aló –contestó jadeante una chama.
—Aló.
—Disculpa que… me tardé en…. contestar… Es que venía entrando… a la casa… ¿Quién es?

Esta vez Pedro no dio su nombre, sino que dijo algo que él mismo odiaba que le dijeran cuando lo llamaban por teléfono.

—Soy yo.
—¿Quién es “yo”?
—Bueno, yo. No me digas que ya no…
—¡¿Pablo?! Muchacho, cuanto tiempo –le interrumpió la chica.
—Sí, bastante –le siguió la corriente Pedro.
—¿Qué has hecho?, ¿cómo estás?
—Todo bien. Ando en lo mismo de siempre. ¿Y tú?, ¿cómo andas?
—Ay, buenísimo. Estuve mal por unos meses.
—¿Sí?
—Sí. Después que terminé con el innombrable, me concentré en el trabajo, pero me botaron en una reducción de personal. Estuve desempleada por casi cinco meses. Chamo, me comí los cables. Cómo será que me retrasé en el pago del alquiler por dos meses. Si no te conociera diría que eres una rata. Los supuestos amigos se perdieron del mapa a la tercera vez que les dije que no podía salir a joder con ellos porque no tenía dinero. Te lo repito: me comí los cables, ¡y solita!
—Verga –respondió Pedro con un tono falso de impresión mientras hacía muecas de fastidio por el cuento de la chama.
—Imagínate que para las últimas dos entrevistas que fui tuve que pintarme donde Magda porque ya no tenía ni maquillaje y, tú sabes, primero muerta que sencilla –ella rió al terminar de decir esto y Pedro torció la boca–. No, vale, en serio. Es que no tenía plata y no podía presentarme como una loca así sin una pinturita con esa gente. Qué iban a pensar.
—¿Y entonces?, ¿Cómo que estás buenísimo?
—Bueno, chico, porque esta mañana me llamaron de la empresa donde hice la penúltima entrevista para que me presentara allá al mediodía. Cuando llegué, me pasaron a hablar con el tipo de recursos humanos y me dijo que el puesto era mío.
—Oye, qué bien –contestó Pedro naturalmente.
—Y no sólo eso, sino que es un paquetazo, chamo. El sueldo es buenísimo, me pagan bonos y tengo seguro. Estoy demasiado contenta, Pablo.

La mujer estaba realmente feliz. Cada palabra que salía de su boca tenía el brillo de la esperanza que sólo tienen las de quienes han visto la oscuridad y han caminado en ella. Pedro no se había dado cuenta, pero tenía una sonrisa ínfima. Era producto de la empatía con la chica y su buena fortuna. Sin embargo, él no hablaba mucho, no se atrevía a decir más de la cuenta; temía que ella descubriera que él no era Pablo y, entonces, aquella melodía de dicha fuese acabada fatalmente. En esos términos, para que finalizara bien la cosa, decidió ser él mismo quien terminara la conversación. Necesitaba que fuera así.

—De verdad me alegra escuchar que estás bien. Felicitaciones por tu nuevo trabajo –dijo Pedro con una alegría que él creía que actuaba–. Te tengo que dejar; me están llamando.
—Ay, Pablo. Qué lástima –dijo ella con un tono mingón–. Bueno, estamos pendientes. Tenemos que celebrar esto. No tienes excusa; ya lo sabes.
—Sí, ok. Está bien.
—Yo cuadro con los muchachos y te avisamos. No te pierdas.
—No.
—Chau, pues. Un besote, amorcito mío, corazón de otra. ¡Qué ladilla con tu cuaima! Chao.
—Chao.

Pedro colgó la llamada y se quedó recostado de la cabina viendo a todos quienes pasaban. Por primera vez en mucho tiempo, de alguna manera, la vida le sabía menos agria, aunque él no se daba cuenta en el momento. Se levantó un poco la visera de la gorra y volteó a ver hacia la esquina donde habían atropellado al chamo. El chofer seguía con las manos en la cabeza. Lo tenían sentado en la acera unos policías que trataban de despegarle las palmas de las sienes para que agarrara el vaso que le ofrecían y tomara agua. El cadáver permanecía sobre el capó del carro, cubierto con una sábana estampada de pajaritos a la que ya se le había hecho una mancha de sangre a la altura de la cabeza. Pedro observó un rato pero no hubo una gota de fatalismo en su ser que se pudiera formar a partir de aquella escena. Lamentó la mala pata del chico, pero hasta ahí. En un momento, se volvió hacia el teléfono, lo descolgó nuevamente y, producto del hado, llamo a otro número.

—Aló –respondió un niño que tendría no más de seis años.
—Alo –contestó Pedro extrañado.
—Ajá, sí, ¿Quién es?
—Pedro.
—¿Con quién desea hablar, señor?
—Contigo –Respondió Pedro, inocente del ademán dulce que tenía en la boca desde el inicio de la conversación con el niño, y que, a estas alturas, ya era una media luna inmensa entre sus orejas–. ¿Cómo te llamas?
—Yo me llamo Jesús, señor. Pero yo no te conozco.
—No importa.
—Ah, bueno. Y mira, ¿y tú quieres jugar conmigo? Porque la maestra me enseñó unas adivinanzas hoy y yo quiero enseñártelas a ti.
—Sí, está bien. Dime una a ver si la adivino.
—Ajá. Mira, este; ajá, y… mira… ¿qué animal anda en la mañana en cuatro patas, en la tarde en dos patas y en la noche en tres patas?
—Ah, este… el perro –Pedro respondió lo primero que se le vino a la cabeza, estaba realmente jugando.
—No –dijo Jesús.
—Este… el gato.
—No –volvió a decir Jesús y empezó a reír porque se daba gusto con los intentos de Pedro.
—Entonces no sé.
—¡El hombre! –Jesús le dijo como si la respuesta fuese la más obvia al tiempo que se reía.
—¿Sí?
—Sí. Mira, es que ¿tú sabes? tú gateas en la mañana, que eres bebé; andas en dos patas en la tarde, que eres grande y caminas ya; y andas en tres patas cuando usas bastón en la noche, que eres viejo, ¿viste? –explicó Jesús a Pedro, riendo y como sermoneándolo.
—Ah, verdad. Tú si eres inteligente –Pedro alabó al niño sinceramente. Su habla, sin darse cuenta, había ido tornándose como la de los payasos de las fiestas, que él tanto criticaba. Es que no sabía de qué otra manera hablar con un niño–. Bueno, dime otra a ver si la adivino.
—Ah, bueno… eh… mira, tú, señor, mira; ajá, mira: muchos lo dan, casi nadie lo toma,… ajá… y… y… ya va que no me acuerdo… ajá; muchos lo dan, casi nadie lo toma,… cuando se necesita no se recibe y si se recibe casi nunca sirve, ¿qué es?
—“Muchos lo dan, casi nadie lo toma, cuando se necesita no se recibe y si se recibe casi nunca sirve.” –Pedro hizo una pausa porque esta vez sí se puso a pensar en el acertijo.
—Sí, ajá. ¿No sabes, señor?
—Ya va, Jesús. Muchos lo dan, casi nadie lo toma…
—No sabes, señor.
—Oye, Jesús. No sé. ¿Qué es?
—Es el consejo, señor. Mira, porque… –repentinamente, Jesús cayó y Pedro escuchó al fondo la voz de una mujer que iba haciéndose más clara.
—¿Quién es, Jesús? ¿Con quién hablas?
—Con el señor Pedro, mamá.
—Aló, ¿Quién habla? –pregunto la mujer cortés pero enfáticamente.

Pedro estaba riendo y pensando en el último acertijo. “El consejo”, pensaba, “De verdad que sí”. Al momento respondió de una manera involuntariamente cándida a la pregunta de la madre.

—Disculpe, señora. Marqué el número equivocado pero me quedé hablando con su hijo. Bueno, más bien jugando adivinanzas.
—Ay, disculpe a mi hijo. Él no sabe. Seguro lo hizo perder tiempo. Qué pena con usted.
—No se preocupe, señora.
—Bueno, igual disculpe.
—No se preocupe. Adiós.
—Adiós.

La línea se cerró y Pedro quedó recostado de espaldas en la cabina telefónica, con el tono intermitente en el oído y una sonrisa picassiana pintada con creyones de cera en su cara. Sin poner el auricular en su sitio, vio al cielo y sintió como los ojos casi se le quemarón. Entonces, los cerró. Permaneció con la cabeza levantada y la sonrisa en los labios, meciéndose. Así estuvo por un rato hasta que se volteó, cerró la línea, la volvió a abrir y pulsó otros nueve números.

La llamada repicó varias veces hasta que por fin descolgaron del otro lado. Cuando lo hicieron, primero se escuchó un golpe seco, y luego nadie habló. Pedro dijo aló varias veces pero no hubo respuesta. Sin embargo, podía escuchar, lejos de la bocina, lo que parecía una respiración agitada. Pensó que oía a alguien en problemas, asfixiándose, luchando por un poco de aire o por decir algo detrás de una mordaza. Pedro se desesperó porque aquello que llegaba a sus oídos era una lucha tremenda que se libraba en el interior de alguien y que en el exterior sólo podía escuchársele en un grito contenido y oscurecido. Pero Pedro se dio cuenta, apenas segundos después, de lo que todo aquello era. Lo que parecía un ahogo mortal era la garganta de una mujer que respondía a las señales de sus pulmones intoxicados de sexo. Ella gemía de placer, entregada con cada envestida de su amante, y a veces, en medio de un gemido, decía el nombre del hombre que la llenaba una y otra vez con su esencia física. Pedro se quedó pasmado, escuchando a la pareja que apenas a un número de teléfono de distancia estaba ida en el placer del deseo y la carne. Los chillidos de la mujer llenaban los oídos de Pedro. La imaginaba tumbada en una cama con las piernas abiertas, arqueando la espalda y girando las caderas con la frecuencia decadente del acto. Sin saber por qué, pensaba en aquella pareja como Aureliano Babilonia y Amaranta Úrsula en su arrebato incestuoso, maldito y predestinado.

La virilidad de Pedro se había venido haciendo más y más presente para el momento en que finalmente la mujer, entre alaridos dionisíacos, estalló en una supernova. Él puso la bocina en el teléfono y se quedó parado de frente al aparato esperando a que su sangre tomara cursos menos obvios. Poco más de un minuto después, se volteó y caminó hasta la orilla de la acera sin levantar la cara. Buscó el papel de caramelo manchado de mierda de pájaro, pero ya no estaba. Entonces, levantó la mirada hasta ver la torre azul oscuro de cuarenta y cinco pisos que estaba a cuatro canales de él. La recorrió completamente, de arriba abajo, mientras pensaba en cruzar o no la calle. No tardó mucho en abandonar la diatriba esta vez. Con las manos metidas en los bolsillos de su blue jean, se volteó, bajó la cabeza, escondió sus ojos verdes debajo de la visera de la gorra, y empezó a subir por la avenida que había bajado. Al llegar a la esquina, Pedro pasó al lado del cadáver tirado sobre el capó del carro y lo vio; lo vio y pensó “Hoy no”. Y se fue calle arriba. Tocaba en su piano de carne Ponle la clave, versión de Chucho Valdés.

Thursday, September 04, 2008

Desayuno en la ciudad (un mini relato)


Aquel chamo apenas había tenido que empezar a andar por su cuenta hace unos días. Como todas las mañanas desde entonces, entró a la cafetería a desayunar; como todas las mañanas desde entonces, pidió un café negro grande y un sándwich mixto; como todas las mañanas desde entonces –ya era la cuarta–, la mesera le trajo otra cosa, esta vez fue una arepa con queso amarillo y un jugo de lechosa. Él sólo levantó la mirada y dijo gracias a la espalda de la mujer, que ya se alejaba. Aunque el queso no le supo a nada y el jugo le supo un poco amargo, comió lo que no había pedido, pagó, se levantó y se fue.

A la mañana siguiente, llegó de nuevo el chamo a la cafetería para desayunar y pidió otra vez un café negro grande y un sándwich mixto. La mujer esta vez le trajo un omelette y un jugo de naranja. Él, como un día atrás, le dio las gracias y luego comió. El jugo, de nuevo, le supo amargo, más que el día anterior; el plato, ahora el omelette, ya no fue desabrido sino agrio. Al terminar, pagó y se fue. Al día siguiente, fue a desayunar al mismo sitio, pidió un café negro grande y un sándwich mixto otra vez, y otra vez la mesera le trajo otra cosa (una cachapa con queso de mano y una chicha). Él dio las gracias a la espalda de la mesera y comió. La cachapa le fue realmente agria y la chicha le pareció fermento de cuan amarga le supo y cuan fétida le hedió, pero igual comió y bebió. No dijo nada; sólo pagó y se fue. La amargura en su boca era tal que no dejaba de pasarse la lengua entre los labios y sus ojos se entrecerraban mientras salía del local y después mientras caminaba por la calle.

La séptima mañana, él fue a la cafetería por su desayuno. Nuevamente pidió un café negro grande y sándwich mixto. Nuevamente la mesera le trajo lo que le dio la gana: un sándwich de jamón y queso y un café con leche. Sin probar la comida, el amargor de aquel arbitrario desayuno le lleno la boca hasta la garganta. De nuevo se pasaba la lengua entre los labios por aquel infame sabor. Se levantó de la mesa en un envión, llamó con un tono firme a la mesera, que apenas se alejaba de él, y le reclamó como endemoniado pero sin subir la voz por su séptima arbitrariedad. La mujer quiso alterarse y hablarle más alto. Fue cuando él, sin dejar que la mesera terminara lo que pretendió contestarle, se le acercó a la cara y le dijo casi susurrando, aunque decididamente, que eso no era lo que él había pedido, ni hoy ni seis veces antes; que le trajera lo que él había ordenado. Luego se alejó, se sentó y apartó el plato y la taza. La mujer llegó a la mesa, recogió aquello y pidió disculpas con una voz perturbada por un notable vibrato. Minutos después, llegó con un café negro y un sándwich mixto sin que él hubiese repetido su pedido. El chamo comió y bebió con tanto gusto; todo sabía a lo que tenía que saber. Cuando terminó de comer, pagó, le dio las gracias a la mesera y se fue. Al día siguiente, fue a la misma cafetería para desayunar. Se sentó y pidió una arepa de pollo y un batido de guayaba. A los minutos la mesera, la de siempre, le trajo una arepa de pollo y un batido de guayaba. Él le dio las gracias a la espalda de la mujer, que ya se alejaba; comió, pago y se fue.

Saturday, August 16, 2008

UN CENTRO COMERCIAL EN MARACAY


Había pasado la tarde caminando a la sombra de los árboles de una avenida,
con el calor que derrite, y pensado en ti, Ginsberg, tanto que me dolió la cabeza.
¿Quizás de ver directo al Sol? Quizás de escuchar tu Aullido.
No sé.

Así como lo hiciste una vez, al menos una, entré pero en un centro comercial
de mujeres de silicón y ojos de neón, en busca de imágenes y repasando a miles tus anécdotas
disímiles. Sombras fue lo que encontré.
Lo sé.

Caminé por los pasillos, llenos de clones que no se parecían entre ellos,
y mis ojos entrenados en tus versos podían ver que eran eso, clones.
Lo sé.

Me siento un tipo anormal, Ginsberg. Me siento un tipo anormal porque creo que
soy normal. ¿Está mal? No es mi culpa, Ginsberg; es culpa de Galeano y su mundo patas arriba. Un tipo normal en medio de la anormalidad es anormal, no hay salida.
Así es.

Te vi en un espejo pero no me viste. Hablabas con Neruda, con Baudelaire y con Morrison.
Y Gabo los veía, desesperado, desde un apartado, tomando café. Te volviste loco
de repente, señalabas a la gente, y gritabas “Moloch”, “Moloch”, “Moloch”. No
te ven.

Caminamos por el pasillo buscando la salida, vemos gente metida en la dinámica
divina que nos hace malditos, Ginsberg. ¿Estamos condenados, Ginsberg?, ¿estamos muertos, Ginsberg?,
¿vivimos, Ginsberg?, ¿vivimos, Ginsberg?,
¿Estamos condenados, Ginsberg?, ¿estamos muertos, Ginsberg?
No sé.

Vemos sueños electromagnéticos en bolsas de papel con asas de cordel
hechas de papel. Sueños con 50% de descuento. Sueños con 50% + 25% de descuento.
Sueños en promoción 2x1. Gente probando sueños que le dan mujeres A, AA, AAA.
El último sueño. El sueño de moda. El sueño de todos. Sueños que caben en una bolsa.
Lo ves.

Aquí tengo una moneda, Ginsberg. La voy a poner bajo la gran alfombra de la entrada. Sí alcanza para que cruce;
esa tarifa no sube, siempre ha sido la misma; no hay inflación en la Estigia.
Lo sé.


Nota: claro que está inspirado por "Un supermercado en California" de Allen Ginsberg.