Sunday, January 04, 2009

Treinta versos sólo atados por ti


Kilómetros de distancia entre estas líneas y tú.
Aunque salen de un sitio aquí mismito dónde te metiste sin permiso, muchachita.
Tan lejos, horas; más lejos, mi angustia; ni una letra tuya.
Intenso, sí; sí, ¿y?
Entonces te asomas una y una y una y una y una y una vez más.
Muchas para ser pocas.
Contra toda la perra lógica, que me dice que es peligroso.
Con todas la ganas de volarme los dientes y las manos por ti.
Limarme los labios para olvidar los tuyos (sólo por un momento), será.
Es…
Así.
Nunca pude haberlo sabido.

Siete años de convicciones a la mismísima mierda.
Una colección de aforismos borrada.
Lo mejor es que no me importa.
Que arda.
Que duela.
Que queme.
Que corte.
Que golpee.
Que hiera.
Pero que sea.

¿Y si no?, ¿entonces?
¿Lo ahogo en café…
o lo ahogo en alcohol?
¿Lo asfixio en cigarro?
¿Lo emparedo en trabajo?

La espera es un demonio;
eso es lo que sé.

Fuck!

º

4 comments:

|andi.na| said...

segunda lectura.
segunda ruptura.

ya lo sabes,
para qué decirlo?

Pablo Alejandro Manyoma V. said...

Mucho sentimiento, mucho dolor, bastante bien

Maily said...

que bien.
me agradan los apocalipsis literarios y personales.
saludos

Carlos Quevedo said...

te lo repito yo... been there, done that...